Mary Kay Letourneau: la profesora que se casó años después con su antiguo alumno

A finales del siglo XX, un proceso judicial en el estado de Washington captó la atención de todo Estados Unidos. Mary Kay Letourneau, una docente de 34 años, casada y madre de cuatro hijos, fue procesada por mantener una relación sexual con uno de sus alumnos, un niño de 12 años llamado Vili Fualaau. Lo que comenzó como un escándalo local terminó transformándose, con el tiempo, en una de las historias más debatidas de la crónica criminal estadounidense.

Letourneau trabajaba en una escuela del área de Seattle. Fualaau no era un desconocido para ella: ya había coincidido con el menor en una etapa anterior de su formación. Cuando el estudiante volvió a su aula de sexto grado en 1996, el vínculo entre ambos se intensificó hasta traspasar los límites legales. La diferencia de edad —más de veinte años— y la posición de autoridad de la profesora fueron los elementos centrales que definieron el delito.

La situación salió a la luz después de que el entonces esposo de Letourneau encontrara correspondencia escrita por ella dirigida al menor. El 4 de marzo de 1997 las autoridades la detuvieron y la acusaron de violación de un menor en segundo grado. En mayo de ese mismo año nació la primera hija de ambos. Poco después, la docente se declaró culpable de dos cargos. El tribunal le impuso una pena de siete años y medio de prisión, aunque parte de la condena quedó inicialmente suspendida a cambio de cumplir condiciones estrictas: tratamiento y, sobre todo, la prohibición absoluta de contactar con Fualaau.

Esa restricción no se respetó. En febrero de 1998 la policía volvió a encontrar a Letourneau junto al adolescente dentro de un vehículo. En el automóvil había una cantidad considerable de dinero en efectivo, ropa de bebé y un pasaporte. Los fiscales interpretaron estos elementos como indicios de una posible fuga. El juez ordenó entonces que cumpliera el resto de la sentencia. Para entonces, Letourneau estaba embarazada de nuevo. Su segunda hija nació en octubre de 1998, cuando Fualaau tenía 15 años.

Durante el proceso y después de él, Letourneau rechazó presentar lo ocurrido únicamente como un delito. En declaraciones públicas llegó a describir a Fualaau como su “alma gemela”. La justicia estadounidense, sin embargo, se basó en la edad del menor y en la relación de poder existente entre ambos. El caso también generó un debate mediático sobre si la cobertura habría sido distinta de haber sido el adulto un hombre y la víctima una niña de la misma edad.

Letourneau recuperó la libertad el 4 de agosto de 2004. Fualaau ya tenía 21 años. Una vez levantadas las restricciones judiciales, la pareja reanudó el contacto. En mayo de 2005, ella con 43 años y él con 22, contrajeron matrimonio en Washington. La ceremonia volvió a colocar la historia en los titulares: la mujer que había sido condenada por abusar de un menor terminaba casándose legalmente con él años después.

Durante más de una década criaron juntas a sus dos hijas e intentaron mantenerse alejados del foco mediático. La relación, no obstante, no resistió el paso del tiempo. En 2017 Fualaau inició los trámites de separación y el divorcio se formalizó en 2019. Aun así, ambos siguieron manteniendo vínculo por los lazos familiares que compartían.

En 2020 Letourneau fue diagnosticada con cáncer y falleció el 6 de julio de ese año, a los 58 años. Según testimonios posteriores, Fualaau permaneció cerca de ella durante parte de la enfermedad.

Tres años más tarde, el estreno de la película May December (2023), con Julianne Moore y Natalie Portman, reabrió el interés por el caso. Aunque la cinta no es una biografía literal, su guionista reconoció que la historia real había servido de inspiración. Fualaau criticó públicamente la producción y afirmó que no se le había consultado sobre el uso de elementos de su vida.

Más de veinticinco años después, el episodio sigue recordándose por su desenlace inusual. Sin embargo, su núcleo esencial no reside en el matrimonio posterior ni en las adaptaciones cinematográficas, sino en el hecho de que un adulto en posición de autoridad mantuvo una relación sexual con un menor de 12 años. Desde la perspectiva actual, el caso de Mary Kay Letourneau y Vili Fualaau sigue siendo un recordatorio de por qué las leyes protegen de forma especial a los niños y adolescentes frente a situaciones de desequilibrio de poder.