Lo que comenzó como una escapada para disfrutar de uno de los destinos más emblemáticos de Europa terminó transformándose en una situación llena de tensión para Djanaya Hampton, una joven australiana que viajó sola a París en mayo de 2025. Durante su estancia, un encuentro inesperado con dos desconocidos despertó sus sospechas y la llevó a tomar una serie de decisiones que, según su propio relato, fueron fundamentales para ponerse a salvo.
Hampton había llegado desde Perth con la ilusión de celebrar su cumpleaños en la capital francesa. Entre sus planes estaba visitar algunos de sus lugares más conocidos y disfrutar de la Torre Eiffel iluminada durante la noche. Sin embargo, aquella experiencia turística dio un giro inesperado mientras descansaba en un parque.

La joven había preparado un pequeño picnic y esperaba el momento adecuado para contemplar el espectáculo nocturno de la ciudad. Todo transcurría con normalidad hasta que, alrededor de las ocho de la noche, dos hombres se acercaron y comenzaron a conversar con ella.
Inicialmente, el acercamiento parecía una interacción casual entre turistas y residentes. No obstante, conforme avanzaba la conversación, las preguntas de los desconocidos empezaron a incomodarla. Querían saber si estaba sola, dónde se alojaba y si tenía pareja.
Ante esas preguntas, Hampton optó por responder que estaba esperando a una amiga que se encontraba en su hotel. Aun así, uno de los hombres continuó insistiendo para que lo acompañara a una fiesta. La persistencia de ambos y el interés por conocer detalles de su vida personal hicieron que comenzara a sentirse insegura.
En ese momento recordó una película que había visto años atrás: Búsqueda implacable (Taken), protagonizada por Liam Neeson. La historia, que presenta el secuestro de una joven durante un viaje a París, hizo que la australiana prestara todavía más atención al comportamiento de aquellos individuos.
La preocupación aumentó cuando, según explicó posteriormente, uno de los hombres la sujetó para que el otro pudiera fotografiarla. Hampton intentó ocultar su rostro para evitar aparecer en la imagen, pero no consiguió impedir que tomaran la fotografía.
Poco después observó otro comportamiento que le llamó la atención: los dos desconocidos se acercaron a un vendedor de la zona, le entregaron dinero y comenzaron a señalarla. Aunque no podía saber con certeza qué estaban planeando, aquel episodio reforzó su decisión de abandonar el lugar.
Una llamada que se convirtió en su principal apoyo
Consciente de que necesitaba ayuda, Hampton llamó a su mejor amiga y le explicó lo que estaba sucediendo. La comunicación se mantuvo durante los momentos más complicados y permitió que alguien de confianza estuviera pendiente de sus movimientos.
Su amiga le indicó cómo actuar y permaneció esperándola durante aproximadamente 40 minutos en un restaurante cercano. Mientras tanto, la joven consiguió alejarse del parque y subir a un tren con la esperanza de dejar atrás a los hombres.
Sin embargo, su tranquilidad duró poco. De acuerdo con su testimonio, los mismos individuos aparecieron en el vagón y esta vez estaban acompañados por otras cinco personas, entre ellas dos mujeres.
En medio de aquella situación, Hampton escuchó que alguien decía: «Sí, está aquí». La frase incrementó su temor y la llevó a buscar una estación donde pudiera encontrar más personas y solicitar asistencia.
Por ese motivo, decidió bajar en Notre Dame. No obstante, al advertir que algunos de los individuos también parecían seguir sus movimientos, volvió a subir al tren para intentar alejarse.
Durante esos desplazamientos perdió de vista a parte del grupo, pero otros integrantes volvieron a acercarse. La tensión terminó superándola y la joven comenzó a llorar, asustada por lo que estaba viviendo.
La intervención de un pasajero cambió la situación
Cuando parecía que no encontraba una salida, un pasajero se percató de que algo extraño estaba ocurriendo y decidió acercarse. El hombre le preguntó si necesitaba ayuda y pudo conocer más detalles gracias a la conversación telefónica que Hampton todavía mantenía con su amiga.
Según el relato de la australiana, aquel pasajero trabajaba como guardia de seguridad. Al comprender su preocupación, decidió permanecer junto a ella, le ofreció su chaqueta para cubrirse y trató de tranquilizarla.
Su intervención representó un momento decisivo. Hampton dejó de afrontar aquella situación completamente sola y pudo contar con el acompañamiento de una persona que estaba dispuesta a ayudarla.
Finalmente, consiguieron organizar un traslado mediante un vehículo solicitado a través de una aplicación. De esta manera, la joven logró abandonar la zona y alejarse de las personas que habían despertado sus sospechas.
Su experiencia terminó antes de lo previsto
Al día siguiente, Hampton recibió asistencia para organizar su regreso a Australia. Según contó, la Embajada de Australia participó en las gestiones relacionadas con su vuelo y le proporcionó orientación sobre cómo proceder después de lo ocurrido.
La joven también manifestó sus preocupaciones sobre la posibilidad de que los hombres estuvieran relacionados con actividades delictivas. Sin embargo, las circunstancias que describió no permiten establecer de manera independiente que existiera un intento de secuestro organizado o que los individuos pertenecieran a una red criminal.
A pesar del impacto emocional de aquella experiencia, Hampton no quiere renunciar a la posibilidad de seguir descubriendo nuevos lugares. Su intención es continuar viajando y evitar que lo sucedido determine sus futuras aventuras.
Su historia pone sobre la mesa una cuestión importante para quienes disfrutan de conocer otros países por cuenta propia: la seguridad también debe formar parte de cualquier planificación.
Mantener informados a familiares o amigos sobre los desplazamientos, evitar compartir datos personales con desconocidos y prestar atención a comportamientos insistentes son algunas medidas que pueden ayudar a reducir situaciones de riesgo. Asimismo, ante cualquier circunstancia que genere preocupación, buscar espacios concurridos y contactar con los servicios locales de emergencia puede ser fundamental.
En el caso de Djanaya Hampton, una conversación que inicialmente parecía inofensiva terminó generándole una profunda preocupación. Su decisión de mantenerse alerta, el apoyo constante de su amiga y la intervención de un pasajero fueron elementos importantes durante aquellas horas que, lejos de convertirse en el recuerdo feliz de un cumpleaños en París, terminaron marcando uno de los episodios más difíciles de su viaje.